reclamar una deuda contraída a causa de la COVID-19

¿Cómo se puede reclamar una deuda contraída a causa de la COVID-19?

En estos momentos recibimos muchísimas consultas en torno a cómo se puede reclamar una deuda contraída a causa de la COVID-19. Precisamente por ello hemos decidido escribir una breve entrada donde ofrecemos una guía rápida de recuperación de activos.

En ella enseñamos las vías más comunes de reclamación. Pero antes de entrar en materia recordamos que la contratación de empresas de cobro a morosos es más que recomendable a la hora de iniciar cualquiera de estos trámites. Los profesionales especializados en la gestión de impagados conocen las mejores estrategias para incrementar nuestras posibilidades de éxito y agilizar el proceso de cobro en cada caso.

Hecha esta advertencia, entramos en materia.

Las deudas contraídas a causa de la COVID-19

A la hora de analizar el mejor modo de reclamar una deuda debemos determinar su origen. En este sentido destacan:

  • Deudas todavía no exigibles. No podemos reclamar una deuda cuyo plazo de vencimiento todavía no ha llegado. Esto también se aplica a las deudas derivadas del cumplimiento de obligaciones recíprocas. Por ejemplo, el pago por servicios que todavía no hemos prestado.
    Pese a ello, si sabemos que vamos a tener dificultades de cobro es recomendable que vayamos contactando con una empresa de gestión de crédito para ponerlos sobre aviso.
  • Deudas exigibles pero no documentadas. No todas las deudas exigibles están debidamente documentadas. Por ejemplo, esto ocurre con deudas de cuantía indeterminada (como la responsabilidad civil contractual o extracontractual) o todavía por determinar (como los suplidos o algunas deudas contractuales).
    En estos casos, antes de poder reclamar la deuda deberemos demostrar que existe. Para ello habrá que presentar una demanda declarativa (cuyo objetivo es declarar la existencia, cuantía y exigibilidad de la deuda) y después otra ejecutiva (en caso de que el deudor siga sin pagar).
  • Deudas exigibles y documentadas. Este es el tipo de deudas más fácil de reclamar, porque el ordenamiento jurídico nos ofrece vías rápidas y efectivas. Se trata, por ejemplo, de las deudas documentadas en facturas y otros documentos comerciales. En estos casos podremos acudir al proceso monitorio.

La reclamación extrajudicial

Independientemente del tipo de deuda que necesitemos recobrar, la reclamación debería iniciarse por la vía extrajudicial. La empresa que gestione nuestros impagados exigirá el pago de forma oficial, por vías fehacientes como un burofax o un buromail.

Durante esta etapa podrá ofrecer la posibilidad de reestructurar la deuda, con el fin de incrementar las garantías de éxito aunque se modifiquen las condiciones del cobro. Por ejemplo, se podrían establecer quitas o esperas si la situación patrimonial del deudor lo exige.

Además, esta fase puede facilitar la tramitación de la vía judicial. Por ejemplo, el abogado puede lograr un reconocimiento de deuda, que nos permitirá ahorrarnos la fase judicial declarativa, como veremos a continuación.

La reclamación judicial

Si el deudor persiste en su impago habrá que iniciar actuaciones judiciales. En este caso resultará particularmente relevante el tipo de deuda que reclamemos.

  • El peor escenario en que nos podemos encontrar es que la deuda no esté documentada. Si estamos ante esta situación, el primer paso será conseguir una sentencia declarativa por la que se determine la existencia, cuantía y exigibilidad de la deuda. Dependiendo de la cuantía de la deuda, este primer paso se tramitará mediante un juicio verbal (menos de 6.000 €) u ordinario (resto de casos).
  • Si la deuda está documentada podremos proceder al monitorio, un procedimiento muy rápido y ágil diseñado específicamente para estos casos. Solo en caso de oposición (menos del 10 % de los casos) habría que entrar a un proceso declarativo.
  • Independientemente del camino que hayamos seguido, cuando el deudor persista en su impago habrá que acudir a la vía ejecutiva. El objetivo de estos juicios es proceder contra el patrimonio del deudor (por ejemplo, mediante embargos de dinero, bienes o derechos) para recobrar la deuda.

Como ves, se trata de un proceso relativamente sencillo si se sabe gestionar adecuadamente. Y de ahí la importancia de contar con la asistencia de especialistas que sepan cómo se puede reclamar una deuda contraída a causa del COVID-19 de una forma rápida y efectiva.

No olvidemos que en esta clase de procedimientos la rapidez de cobro suele ser tan importante como la recuperación total del crédito. Así que conviene estar bien asesorado para trazar la estrategia más rápida y efectiva.